Vivir es aprender a decir adiós




“Si puedo cargar sobre mis espaldas el peso del dolor, del sufrimiento y de la muerte, podré encontrar el último sentido que la vida puede ofrecer: asumir un destino que no puede evitarse” V. E. ..

Cuando perdemos a una persona por la que dábamos todo y apostamos a que estaríamos una vida entera con ella, el dolor es inmenso, y sientes que te duele todo, que no vas a sobrevivir una vida sin esa persona, te sientes morir en un inicio.

Y es que nadie nos enseño que todo termina en algún momento de nuestras vidas por diferentes causas, nadie nos enseño a no apegarnos a nada, es mas antes ni siquiera teníamos en cuenta esa palabra "apego", porque de niños eso fue lo que aprendimos, nuestra madre lo era todo y cubría todas nuestras necesidades y creemos y sentimos que siempre sera así, que todas las personas tendrán un amor incondicional a nosotros sin importar como somos, y no es así, hay personas que transitan en nuestras vidas, se vuelven nuestros espejos y nos hacen darnos cuenta que hay cosas que mejorar, y esas personas solo están un tiempo en nuestra vida y luego se van, y nos dejan un gran aprendizaje. 

No hay nada que nos garantice que alguien se quedara por siempre, y esto no debe ser motivo de tristeza, todo lo contrario algo que la vida me enseño es a agradecer los momentos, las personas y ser muy consciente que en la vida solo estaré yo misma por siempre y los demás solo son compañeros de ruta, sin duda encontraremos personas maravillosas que estarán ahí mientras seguimos nuestro camino, y que estarán con nosotros hasta que la vida se los permita, pero algo importante, nunca limites a esas personas que te aman, si su destino es irse para cumplir con sus sueños no los ates, siempre ama en libertad, acepta que vivir bien y sanamente es aprender a decir adiós.

Con amor:


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