Cosas que aprendí al terminar una relación muy larga

Terminar con tu pareja de toda la vida es como volver a nacer. Es un jaleo, duele y cuando todo acaba es imposible no terminar cubierto de mocos y gritándole a un mundo que no logras comprender. 


En internet hay mucha información sobre cómo superar una ruptura, el problema es que el 95 por ciento es basura condescendiente. 

En estos casos sería de agradecer un consejo verdaderamente útil para superar la ruptura. En realidad, el proceso consiste en estar de mal humor por un tiempo hasta que te aburras y decidas salir a buscar a tu próxima pareja. 

Dicho esto, terminar una relación duradera justo cuando acabas de entrar en la edad adulta y sigues plantado sobre las cenizas de lo que fue tu juventud te sirve para aprender algunas cosas. A continuación explico algunas lecciones arbitrarias que aprendí al quedarme soltero: 

1. No todo es para siempre

Seguramente estabas acostumbrada a pensar que estarías con esta persona por el resto de tu vida, y habían hecho planes con muchos años de anticipación. Te habías imaginado cómo serían los hijos e incluso el momento en que estos abandonaran el nido; cuando ustedes se miraran con tristeza, rostros surcados por arrugas. Ciertamente, es difícil mantener una relación larga, y más una que dure el resto de tu vida. Has aprendido que no tiene sentido agobiarse por esas expectativas, pero también que no es nada malo creer en el para siempre mientras dura.

2. Soltería no significa soledad

Quizá hayas pensado que si esta relación se terminaba, no podrías disfrutar de las mismas actividades y salidas con nadie más; pero tus amigas te han sorprendido invitándote de paseo, de picnic o al cine. Aprovecha este momento de tu vida, en el que tienes tiempo incluso para planear un viaje con ellas.

3. Las cosas cambian (aunque no queramos)

Reconoces que, en todos estos años que estuvieron juntos, tú has cambiado y tu pareja también, y los que terminaron esta relación no son los mismos que la comenzaron. Lo importante es que ambos se han enriquecido el uno al otro, aunque tengan que continuar separados.

4. Te has comprendido a ti misma

Darse cuenta de que una relación está decayendo es muy difícil. Es un proceso lento y paulatino, como dejarte crecer el cabello: no te das cuenta del momento en que ya te llega por la cintura. Es bueno que te hayas escuchado a ti misma y te hayas dado cuenta de que ya no querías compartir el resto de tu vida con esa persona: que tenían diferentes metas y diferentes planes para el futuro, que se había vuelto un extraño para ti, que sus valores ya no coincidían con los tuyos. Si la relación terminó abruptamente, por las razones que sea, has tenido tiempo para pensar por qué fue así y entender por qué no tenía futuro.

5. Perdonar es clave

Has aprendido que no te sirve de nada sentir rencor o culpar a tu pareja de todo lo que pasó en la relación, incluso del hecho de que haya terminado. Es importante que perdones para seguir adelante, y justo eso estás haciendo.

6. Debes dedicarte tiempo

En una relación sana, ambos deben darse espacio para cultivar sus otras relaciones y practicar sus hobbies y talentos. Tanto si la tuya fue así como si no, ahora te das cuenta de que tienes aún más tiempo para resucitar algún pasatiempo olvidado, que prometías que ibas a retomar. Si este no es tu caso, también vas a poder emplear tu tiempo libre en cuidar tu figura o aprender algo nuevo.

7. Eres más fuerte que antes

No es fácil salir de una ruptura. Por un tiempo, te encontrarás decaída, triste, sin ganas de hacer nada. Si bien esto es natural, has sido capaz de sacarte a ti misma de ese lugar y sonreírle a la vida. Si has salido de una relación tóxica, has aprendido importantes lecciones para no repetir la misma historia. Todo lo que has vivido te ha hecho más fuerte.

8. Estás agradecida

La vida en pareja te ha dado sus momentos buenos y malos. Te sientes agradecida con la vida por todos los hermosos recuerdos que coleccionaste, como por todas las experiencias positivas que están por venir.












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