Cuando los recuerdos vuelven a ti.








Hoy desperté y mi vecino tenía música a todo lo que da, desperté y me sentí muy triste hasta que me hice consciente de lo que escuchaba, era la canción de mi boda, descubrí que por más que pase el tiempo y muy bien que me sienta hay pequeñas cosas que te hacen recordar y que duelen hasta el alma, y comencé a decaer me hice bolita en la cama y me dije a mi misma tienes dos opciones dejar que el recuerdo te consuma o pararte y no darle permiso de seguirte haciendo daño, me recordé a mí misma que él no me ama y que es mejor estar así, respire hondo y salí de la cama, vi una película que me gusta muchísimo y poco a poco la sonrisa volvió a mí y descubrí que ya soy capaz de dominar mis emociones y eso es ¡Grandioso! Porque es un trabajo muy grande, me ha costado meses lograrlo, ir a terapia, trabajar en mí, Miles de lágrimas derramadas, decenas de cafés con mis amigos y familia y entendí que mi idea de que hay que llorar todo lo que tengas que llorar y expresar y sacar todo lo que tengas que sacar si funciona, alivia y sana. 




Siempre he creído que expresar lo que sientes es lo más sano, sin importar lo que los demás piensen por verte decaída un tiempo, sin importar que muchos se alejen porque creen que eres dramático y no es para tanto, de hecho he entendido que se alejan porque les causas pánico porque ellos no saben expresar sus emociones y creen que ver a alguien decaído es sinónimo de debilidad. 


Conozco a muchas personas que nunca expresan lo que sienten, hacen como si nada pasará y creen que eso es ser fuerte, pasan de relación en relación para no sentir el dolor de perder y van tan deprisa huyendo de sus emociones que nunca se dan tiempo para sanar pero el problema llega cuando el dolor los alcanza pues por más rápido que huyas tarde o temprano la vida te alcanza y te pasa la factura de tus emociones no expresadas, algunas veces enfermando físicamente y otras encerrándote en la tristeza, pero nadie puede escapar de sus propias emociones. 


Y por eso mismo, date tu tiempo para sanar, que no te importe si los demás creen que eres débil por sentirte triste, uno no puede andar por la vida todo el tiempo sonriendo como idiota existen más emociones y si a los demás no les molesta cuando estás eufórico ¿por qué tendría que molestarla cuando estás triste? No eres tú el que les causa conflicto, es el reflejo de ellos mismos en ti de lo que no aceptan. 


Solo sé que si aprendemos a amarnos y aceptar nuestras emociones será más fácil salir del dolor y la tristeza y entonces sí aprenderemos lo que es la verdadera felicidad, que no es andar sonriendo todo el tiempo como tontos sino aprender a disfrutar de cada cosa que nos pasa en la vida sea buena o sea mala y quedarnos con el aprendizaje que está deja a nuestra vida sin apegarnos y poder seguir adelante. Literalmente que sin importar cuántas veces te caigas tengas la fortaleza de volver a levantarte, solo deja fluir tus emociones y dale a cada una su tiempo. 

Con amor:




Comentarios

  1. Pareciera que esta es mi historia. Ahora mi fortaleza es sentir paz y tranquilidad en mi corazón.

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