Lo que sucede cuando postergamos un duelo.




La pérdida de un ser querido es una experiencia muy dolorosa y amarga, que obliga muchas veces a rehacer la propia vida desde una perspectiva diferente



Cada persona reacciona de una forma diferente ante la pérdida, y aunque hay unas fases habituales en el duelo, éstas varían de una persona a otra (Echeburúa, 2007):

  • Parálisis: en los momentos más inmediatos a la muerte. Caracterizada por embotamiento afectivo, apatía y agitación
  • Dolor y alivio: durante las primeras semanas. Se empieza a aceptar la muerte y las emociones principales son pena y dolor
  • Resentimiento: entre las primeras semanas y los primeros meses tras la pérdida. La persona puede sentir ansiedad, irritación e inseguridad
  • Recuerdo: a partir de los primeros meses hasta el año aproximadamente. Se recuerda a la persona fallecida con pena

El Duelo es un Proceso Psicológico No es un Trastorno. Afrontar la muerte forma parte de la vida, no es una enfermedad, y la mayoría de las veces el paso del tiempo, el apoyo del entorno, recuperar las actividades cotidianas y los propios recursos psicológicos de la persona son suficiente para superarlo

También es necesario, para Hacer Frente a la Pérdida de una forma Sana, utilizar Estrategias de Afrontamiento Adecuadas, como son:

  • Aceptar la pérdida y que este hecho es irreversible, por muy doloroso que sea
  • Compartir la pena y el dolor
  • Experimentar los sentimientos negativos respecto a la pérdida (tristeza, ansiedad, desconsuelo…) sin tratar de negarlos
  • Buscar apoyo
  • Reorganizar la vida diaria
  • Establecer nuevos objetivos y metas personales

Igual que no todas las personas reaccionan de la misma forma ante la pérdida, no todas la superan igual. Por ejemplo, hay quien necesita hablar de su pérdida y expresar lo que siente mientras que otras personas no sienten la necesidad de compartir sus emociones y no por eso hay que pensar que esta actitud es menos beneficiosa para ellas. Es importante mostrar respeto, empatía y delicadeza con las reacciones y sentimientos particulares de cada uno/a

La duración media del duelo suele ser entre 6 y 12 meses. Sin embargo, en un 10% de la población se mantiene más allá de los 18 meses y se cronifica. ¿Cómo saber si se está elaborando el duelo de forma negativa y es necesario solicitar ayuda?: cuando una persona No Logra Superar su sufrimiento, cuando las reacciones emociones siguen siendo Muy Intensas a pesar del paso del tiempo y No Consigue Adaptarse a la vida cotidiana y a la pérdida del ser querido, es cuando debe plantearse recurrir a ayuda externa para salir adelante

¿Qué puede estar Impidiendo que se supere el duelo con normalidad?, ¿qué estrategias de afrontamiento pueden hacer que la persona se quede Bloqueada en el Sufrimiento por la Pérdida?: 
  • Negar la pérdida 
  • Hacerse de forma recurrente preguntas sin respuesta (“¿por qué a mí?”, ¿por qué ahora?”…) 
  • Dar vueltas y vueltas lo sucedido o a las circunstancias en las que se produjo el fallecimiento 
  • Alimentar sentimientos de culpa o resentimiento hacia la persona fallecida 
  • No recuperar la actividad cotidiana 
  • Aislarse socialmente 
  • Abusar de fármacos, alcohol, comida… 
La investigación recomienda que busquen ayuda psicológica aquellas personas que, pasadas 4-6 semanas de la pérdida de su ser querido, se sienten sobrepasadas por su malestar emocional, desbordadas por sus pensamientos, emociones y comportamientos y a las que esta situación les esté ocasionando serias interferencias en su vida cotidiana


La terapia psicológica cognitivo-conductual en estos casos se orienta a tratar de recordar al ser querido de forma que este recuerdo no impida que la persona pueda continuar con su vida. No se trata de olvidar sino de relacionarse de una forma diferente con el recuerdo

Pistas

Se puede decir que se ha superado un duelo cuando la persona es capaz de recordar a su ser querido de una forma tranquila y calmada, sin sentirse sobrepasada por su recuerdo, prestando más atención a las vivencias agradables compartidas y volviendo a tener sentir interés y disfrute por su vida cotidiana


La tristeza, la ansiedad, la pérdida de apetito o la falta de sueño son reacciones psicológicas normales en los momentos iniciales del duelo, que no hay que tratar de anestesiar. Su intensidad va a depender de cada persona, de las circunstancias en las que haya sucedido la pérdida, de lo imprevista que haya sido, de cómo afecte a la vida diaria y de la intensidad de la relación afectiva que mantenía con la persona fallecida

Idea clave

Cada persona necesita un tiempo y unas actitudes diferentes para poder aceptar y superar el sufrimiento por la pérdida de un ser querido. En aquellos casos en los que el malestar emocional no desaparece e interfiere negativamente con la vida diaria es recomendable buscar ayuda profesional.

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