Te dejo ir para cuidar de mi mejor compañía.

Tras una separación la mayoría de las personas quedamos completamente destrozadas, y no nos percatamos que los pequeños que son los que más sufren y nos necesitan.

Muchas veces, por falta de información o por problemas emocionales personales, podemos cometer errores que afectan el bienestar de nuestros hijos.

El divorcio es una de las experiencias más difíciles y dolorosas que viven los hombres y las mujeres.

Debilita a la persona, afecta su salud, le causa un gran sufrimiento y la enfrenta, en momentos de debilidad y dolor, a la necesidad de tomar decisiones sumamente importantes.

Esta situación se agrava al ser responsables del bienestar físico y emocional de los hijos, que también están muy afectados.

Pero si te atreves a salirte de tu dolor y te acercas a ellos te darás cuenta que no solo tendrás mas fuerza para levantarte, sino que encontraras junto a ellos grandes aprendizajes y una unidad más fuerte, construyendo lazos de amor que tanto para ellos como para ti los ayudaran a salir adelante.

Te dejo algunas formas en que puedes acercarte a ellos pero no olvides que lo principal es hacerlos sentir amados en todo momento y respetar su proceso.

¿Qué hacer para ayudar a los hijos?

  • Seguramente estas agobiado con situaciones que necesitas resolver y con la reorganización de tu vida, pero es importante que busques un tiempo para pasar con ellos.
    Te necesitan.
    Eres la persona, que más los puede ayudar.


  • Exprésales tu cariño constantemente, tanto con palabras, como con contacto físico (caricias, besos, abrazos, colocando tu mano en su hombro o espalda, etc.).
    No des por hecho que ellos saben que los quieres.
    Demuéstraselos.


  • Habla con ellos todas las veces que sea necesario.
    Hazlo: De manera clara, directa y honesta, pero adecuada a su edad. Poniéndote a su altura (física), para que puedan verse a los ojos. Escuchándolos, sin hacer alguna otra actividad. Comprobando que no les quedan dudas.
  • Dedica por lo menos unos minutos diarios para estar con cada uno de tus hijos, de preferencia haciendo algo que ellos disfruten.
    Durante esos momentos olvídate de todo lo demás.
    No hagas otras cosas, ni pienses en lo que tienes pendiente.


  • Recuérdales constantemente, que ellos no tienen la culpa de la separación, pero que tampoco pueden hacer nada para volver a unirte con tu pareja.
    Que todos están viviendo momentos dolorosos, pero que poco a poco el dolor va a desaparecer.


  • Observa a tus hijos para detectar cambios en su conducta o en su respuesta emocional y así poder resolver los problemas en su inicio.
    Infórmate sobre su respuesta emocional y sobre sus diferentes sentimientos. Si tu hijo está demasiado tranquilo, "apagado" o agresivo, observa si no se trata de una depresión.


  • Mantén la estructura, límites y la disciplina, de manera consistente, ya que esto les da estabilidad, seguridad y tranquilidad.


  • Evita los cambios innecesarios y mantén las rutinas, dentro de lo posible.


  • Maneja los problemas y acuerdos con tu ex-pareja sin agresiones y luchas de poder.
    Recuerda que los más perjudicados son los hijos.


  • Apoya las relaciones de tus hijos con la familia de tu ex-pareja, a menos que sean perjudiciales para los niños.
    Ellos necesitan sentirse apoyados y queridos por la gente cercana.


  • Cuídate física y emocionalmente. Relájate, aliméntate bien y aprende a respirar, para disminuir el estrés.


  • Busca estar lo mejor posible.
    Mientras mejor estén, tu ex-pareja y tú, mejor van a estar los hijos.


  • Busca la ayuda y apoyo necesario de familiares y amigos para manejar tus emociones.
    Pero recuerda que quién fomenta tu coraje, auto compasión o actitud de víctima, puede ayudarte a sentirte mejor momentáneamente, pero te está perjudicando.
Que no hacer, porque los perjudica.

  • No dejes que tu hijo esté en medio del conflicto entre tu ex-pareja y tú.
    Ni para que sirvan de árbitro o intermediario, ni para que le den la razón a ninguno de los dos.
    Esta actitud les crea un fuerte conflicto de lealtad y les causa un daño importante.

  • No hables mal de tu pareja delante de los niños.

  • No te refugies en tus hijos para sentirte mejor.

    Quizás en estos momentos sientes que es lo único que te queda o lo más importante, pero con ello colocas una carga emocional en ellos, que no tienen la capacidad de manejar y sólo aumenta su sufrimiento.

    Si necesitas compañía o alguien con quien hablar, búscala en un adulto confiable.
    Tampoco los uses como confidentes.
  • No pelees con tu ex-pareja y menos delante de los niños.
    Se necesitan dos para pelear.
    Si tú no entras en el conflicto, poco a poco tu ex-pareja se va a cansar y va a dejar de buscar pleitos.


  • No uses a tus hijos para averiguar cosas de tu ex-pareja.


  • No critique o regañes a tus hijos, por sus sentimientos.


  • No los compadezcas, ni los ayudes a sentirse víctimas.


  • No exijas demasiado de tus hijos.
    Recuerda que siguen siendo niños o adolescentes y que no tienen la capacidad de un adulto.


  • No te centres en tu dolor, olvidando el dolor y las necesidades de tus hijos.


  • No hagas promesas que no puedes cumplir.


  • No compitas con tu ex-pareja por el amor o la compañía de tus hijos.


  • No utilices a tus hijos para vengarte o lastimar a tu ex-pareja, porque los que más sufren son los niños.


  • No les digas mentiras ni los engañes. En estos momentos necesitan saber que pueden confiar en ti.
  • Posiblemente necesitas reconocer tus preocupaciones, para poder vencerlas y no descargarlas en tus hijos.
  • Si te sientes muy agobiado, tal vez necesitas manejar mejor tu tiempo y tus prioridades.



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