Como sanar a mi niño interior





Todas nuestras heridas son infantiles, incluso las que suceden de adultos vienen a ser una réplica de las que ya nos precedieron.

Cuando queremos reconciliarnos con nuestro clan familiar, es donde este trabajo con el niño interior, todavía cobra más importancia, porque es el niño herido y su concepto de un amor idealizado el que nos impide tener una imagen real de nuestros padres para que de adultos podamos aceptarlos tal y como son.



Cuando estamos en la crítica o juicios hacia nuestros padres es nuestro niño herido el que habla por nuestra boca; es nuestro niño herido que no sabía defenderse pidiendo amor, reconocimiento, comprensión, y atención.

Si nuestro niño interior se siente carente es nuestra responsabilidad de adultos empezar a satisfacer sus demandas.

El primer paso para sanar el niño herido es reconocer esa parte en nosotros para después darle protección desde nuestro yo adulto; no sé me ocurre una metáfora mejor que la de la perrita que cuida de su cachorro o cachorros con mimo y esmero, el cachorro es frágil y necesita mucho cuidado, atención y protección, lo mismo sucede con nuestro niño interior.
Formas para trabajar con el niño interior

Aquí tienes dos formas para ponerte en contacto con tu niño interior:

♥ Lleva las manos a tu corazón y desde ahí trae un recuerdo, ya sea del pasado o del presente que te produzca una agradable sensación; puede ser una sensación de ligereza, gracia, ternura o diversión.

Puedes ayudarte de algún recuerdo entrañable que te guste recordar. Después vas a centrarte en las sensaciones que te produce este recuerdo, justo después trata de expandir esa sensación, ínflala, y cuando sientas que ya has conectado con tu niño interior, le vas a decir mentalmente o en voz alta:

Bendito niño interior

A partir de ahora te reconozco

A partir de ahora te protejo

A partir de ahora te cuido

A partir de ahora escucho tus demandas

A partir de ahora tengo en cuenta tus necesidades

A partir de ahora ya no estarás solo

♥ Una variante de este ejercicio es utilizar un peluche o muñeco (o en su defecto una almohada) que simbolice tu niño interior; le vas a poner en tu regazo diciéndole lo mucho que le quieres, dile cosas bonitas y todo aquello que consideras necesita oír, trátalo con mucho mimo.

Puedes hacer este ejercicio siempre que quieras o cuando algún día sientas que una parte importante de ti ha sido vulnerada y tu niño interior te pide sofocadamente que le reconfortes.

Te animo a que te pongas en contacto con tu niño interior, empezar a mimarlo es una forma de potenciar el amor por ti mismo porque el niño interior se encuentra fuertemente vinculado con nuestra autoestima.

Nuestro niño interior o parte infantil sabe intuitivamente que es lo que le sienta bien a nuestro espíritu, a veces no te va a demandar o susurrar grandes cosas, si no que más bien te ayudará a recobrar la actitud de disfrute, juego y sencillez que caracteriza a los niños y que les vuelve tan especiales.

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