La razón por la que nos aferramos a relaciones dolorosas



Te aferras a relaciones dolorosas porque salir de ahí, implica algo peor. 

Tu corazón sabe lo que es el vacío. 

Antes que vivir eso, preferís abrazarte a cualquier cosa que al menos por un rato, te de la ilusión de que ese agujero se puede llenar. 

Digo ilusión, porque para encajar esa pieza en el rompecabezas de tu vida, dibujas la realidad para que se le parezca, un poco, a lo que necesitas. 

Digo ilusión, porque no va a suceder.
Digo ilusión, porque es una anestesia transitoria que los pinchazos duelen cada vez más. 
Hay vacíos que se transitan de forma insoportable, porque la soledad que ahí se palpita no es de las buenas. 

Es esa soledad, que se inscribe como desamor.
Es esa soledad que nuestra historia infantil, no supo abrigar. 
Ese, es el vacío que duele. 

El que quieres evitar. 
El que prefieres llenar con basura antes que sentir el peso de la nada. 

Saber que ese vínculo te hace mal, no te alcanza para irte, porque el reencuentro con vos, es el reencuentro con esa niña herida. 

Quedarte con esa parte tuya, te duele más. 
Entonces...

Habrá que abrazarte a vos misma como no pudieron hacerlo.

Habrá que hacer el listado de las cosas que te hacen bien y empezar a cumplirlas.
Habrá que hacer de tu cuerpo, tu casa. 

Habrá que decorarlo como te guste. 
Hay que inflar ese corazón fisurado. 

Hay que salir al mundo para alimentarte de lo que te faltó comer. 
Habrá que empezar de una forma distinta. 

Habrá que cumplir sueños, metas, proyectos. 

Date lo que te faltó. 
Date, lo que te faltó. 

Lo que llene de a poco tu vacío y cada vez, tenga menos aire para respirar ausencia. 
No alcanza con saber que esa historia te hace mal si volver a vos, es un viaje triste. 
No se trata de llenar ese vacío, con cualquier cosa y de cualquier forma. 

Se trata de elegir cómo vas a decorar tu cuarto abandonado, para que te den ganas de volver ahi, aún si estás en soledad. 

Saber no alcanza cuando quedarte a solas con vos, resulta peor. 
Hace falta que estar con vos mismo, te resulte una fiesta. 
Infancia no es destino. 

Y de eso, te toca hacerte cargo a ti.


Autora: Lorena Pronsky.

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