¿Cuándo terminar una relación de pareja? Tres preguntas clave



Casi todos, en algún que otro momento de la vida, nos hemos tenido que enfrentar a una ruptura amorosa. Casi siempre se trata de una situación dolorosa cuya decisión hemos ido postergando con la secreta esperanza de que todo se arreglase. Obviamente, mientras más tiempo se ha pasado con la pareja, más difícil es la decisión. Por eso muchos se preguntan: ¿cuándo terminar una relación de pareja?, ¿cómo saber si ya no quedan esperanzas?


Las tres preguntas que siempre te debes plantear


En realidad, cada pareja es un mundo por lo que realizar generalizaciones es complicado pero existen algunas preguntas que te podrán ayudar a tomar la decisión:


1. ¿El problema (o los problemas) que los han llevado hasta ese punto tiene solución? Vale aclarar que la mayoría de los problemas de pareja tienen solución pero en muchos casos uno de los miembros no está dispuesto a dar su brazo a torcer o a pasar por encima de sus principios y valores. Lo cual nos conduce a la segunda pregunta:


2. ¿Los dos miembros de la pareja están dispuestos a comprometerse y cambiar en aras de que la relación pueda superar ese bache? El término “pareja” ya indica que ambas personas deben esforzarse por hacer que la relación continúe, si tan solo una de ellas se esfuerza por cambiar, es muy difícil poder resolver el problema. Cuando en una relación una de las personas da y la otra simplemente recibe, tarde o temprano, este desequilibrio saldrá a la luz y provocará problemas. 


3. Dentro de cinco o diez años, ¿quisieras tener a esa persona a tu lado? Viaja al futuro y piensa si tu pareja actual es la persona que quieres tener a tu lado. ¿Te apetecería envejecer a su lado? Si no es así, lo mejor es cortar por lo sano.


Evita el autoengaño: Todo no volverá a ser como antes


A menudo las personas se aferran a una relación que en verdad ha terminado. Lo hacen porque aún están enamorados, porque no quieren reconocer su fracaso, porque tienen miedo al cambio… las razones son múltiples pero todas conllevan al autoengaño. Es decir, a pensar que cuando se resuelva el problema todo volverá a ser como antes.


Cuando en una pareja ocurre un problema de tal envergadura que uno de los dos miembros valora la posibilidad de terminar la relación, es porque se ha producido una herida emocional bastante profunda. Las heridas emocionales son difíciles de curar y a menudo quedan abiertas por lo que supuran ante el menor estímulo.


El ejemplo más emblemático es cuando ocurre una infidelidad. La persona que resultó herida probablemente se mostrará desconfiada y, aunque aparentemente haya perdonado al adúltero/a, aprovecha la más mínima oportunidad para sacarle en cara su error haciendo que la vida cotidiana se convierta en una verdadera pesadilla de celos e inseguridades.


Obviamente, en estos casos continuar con la relación de pareja solo sirve para echarle más sal a la herida, para provocarse dolor mutuamente. Por eso, antes de decidir que la relación debe continuar, deberás estar preparado para saber que nada va a volver a ser igual. Algo habrá cambiado, se habrá roto, incluso si no se muestra externamente. 


Todo esto no significa que dos personas no tienen la más remota posibilidad de ser felices juntos por el mero hecho de haber cometido un error sino tan solo que deberán trabajar muy duro para volver a recuperar la confianza mutua. Cada persona deberá valorar si prefiere empeñarse o si es mejor poner punto final a la relación y mirar al futuro. Obviamente, la comunicación siempre es esencial.

Fuente: rinconpsicologia.com

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