Nos rompemos el corazón una y mil veces tratando de meterlo donde no pertenece


Buscamos amor, buscamos ese amor que un día sentimos por alguien que ya no está, nos sentimos tan falta de caricias de momentos, de risas compartidas, esas que no te bastan y no te son suficientes con un amigo, esa complicidad de saber secretos del otro, de contar nuestra historia y sellarla con besos.

Esa ilusión de volver a sentir, volver a vivir ese gran amor nos hace querer intentarlo nuevamente, y muchas veces nos sucede que las cosas no funcionan como esperamos y nos quedamos de nuevo inmersos en la melancolía con todos estos sentimientos atorados en lo más profundo de alma.

Y nos preguntamos una y mil veces ¿que hice mal? porque nadie quiere tener una relación seria conmigo ¿no soy lo suficientemente bonita/guapo? ¿tendré que bajar de peso? y así podría seguir una gran lista de todo el vacío que nos deja el sentimiento del fracaso amoroso.

Y asi día con día nos rompemos el corazón una y mil veces tratando de meterlo donde no pertenece. Y nos preguntamos ¿entonces a donde pertenece mi corazón? ¿porque por más que trato y trato de estableces relaciones de pareja no funciona? 

Y es justo en medio de esas dudas donde todo poco a poco nos va mostrando la respuesta que muchas veces nos negamos a aceptar, y es que nos da miedo la soledad, pasar un tiempo a solas que preferimos seguir intentándolo, aunque nos rompan, aunque sintamos que cada vez estamos más lejos de nosotros.

Pero debes saber esto:

Tu corazón se va a seguir rompiendo si tratas de meterlo a donde no pertenece, porque solo hay un único lugar al que el pertenece, y no, no es a esa persona del pasado que te rompió, ese único lugar al que tu corazón pertenece es dentro tuyo, es solo tuyo y no puedes andar por ahí por la vida dándoselo a los demás por un poco de amor.

Ninguna relación de pareja va a funcionar si antes no reparas la tuya, y comienzas a darte cuenta que el amor no se busca, se encuentra, cuando tú no estás buscando nada, cuando eres capaz de estar bien contigo mismo, cuando disfrutas tu propia compañía entonces en medio de esa paz llegan personas, personas con las cuales puedes compartir lo que eres, lo que tienes.

Pero deja de aferrarte a personas que no te aman, ni te dan el lugar que mereces, enamórate las veces que sea necesarias hasta que te salga bien, pero siempre bajo la premisa de no permanecer en un lugar donde no te den el lugar que mereces, porque uno solo puede permanecer en donde se le quiere, se le ama y se le respeta.

Con amor: 



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