ENGANCHADO/A A LOS DEMÁS… Como funciona la Dependencia Emocional


La dependencia emocional es una necesidad afectiva extrema y continua, que obliga a las personas que la padecen a satisfacerla en el ámbito de las relaciones de pareja; en consecuencia, gran parte de la vida de estas personas gira en torno al amor. Aunque este fenómeno puede aparecer puntualmente en la vida de un individuo (es decir, sólo en una de sus relaciones), lo más normal es que sea una constante en él; por lo tanto, la mayor parte de sus relaciones de pareja presentarán un patrón característico regido por la mencionada necesidad afectiva extrema. 

Las personas dependientes se caracterizan por estar más preocupadas en tratar
de rescatar, proteger o ayudar a otro/s, que en ellas mismas y sus deseos y necesidades
(Washton y Boundy)

En principio, puede parecer que, aunque haya una necesidad amorosa mucho más fuerte de lo normal, la dependencia emocional no debería ser motivo de desadaptación, sufrimiento o insatisfacción. Nada más lejos de la realidad. Los dependientes emocionales no dirigen sus demandas hacia cualquier persona, sino que se fijan en determinadas características que les resultan atractivas. 

En concreto, buscan personas egocéntricas, peculiares, seguras de sí mismas, dominantes y poco afectuosas para emparejarse con ellas. Puede llamar la atención que este tipo de individuos sean los predilectos para unas personas que tienen unas demandas afectivas descomunales, pero es que precisamente se fijan en ellos porque los idealizan, los encumbran hasta extremos difíciles de imaginar, viendo prácticamente dioses o seres excepcionales donde sólo hay sujetos que, muchas veces, hacen la vida imposible a sus parejas. Estos individuos son todo lo contrario que los dependientes emocionales, al menos en lo que a autoestima y valoración de sí mismos se refiere, de ahí la idealización incondicional que efectúan las personas con dependencia emocional.

Los dependientes emocionales, en consecuencia, viven por y para su pareja, que, como ya hemos expuesto, acepta esta entrega y sumisión incondicionales de muy buen grado. Ambos miembros de la relación convendrán en que la persona importante de la pareja es el compañero del dependiente emocional. Lo negativo de esta situación es que este desequilibrio aumentará a pasos agigantados, hasta el punto de que el dependiente emocional será prácticamente un súbdito de su pareja. Ésta aprovechará la circunstancia para explotar y dominar a su antojo en el seno de la relación, tanto por su propia personalidad como por la sumisión y admiración con la que se encontrará por parte del mismo dependiente.

CONTROLA LA DEPENDENCIA: 
  • Ten en cuenta que el concepto “me gustaría” es muy distinto al concepto “necesito”. Aprende a diferenciar lo que te gustaría obtener y lo que de verdad necesitas.
  • Deja de actuar impulsiva y automáticamente como “se supone que debes” actuar. Piensa en tus necesidades y deseos. ¡Escúchate!
  • No tomes los comportamientos de otra persona como indicadores o reflejo de tu propia autoestima.
  • Tienes el derecho y la responsabilidad de satisfacer tus necesidades, solucionar tus problemas y tomar tus decisiones.
  • Fíjate metas y objetivos personales, ponte y pon límites.
Recuerda que lo más importante es pedir ayuda profesional para poder salir de ahí, no tienes porque hacerlo solo, no hay mejor apoyo que el de un experto que te ayudará a encontrar el camino y establecer relaciones más sanas y duraderas. 


Bibliografía:
Dependencia emocional: características y tratamiento. Jorge Castelló Blasco. Madrid: Alianza Editorial; 2005.
Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, 4ª edición (DSM-IV). American Psychiatric Association. Barcelona: Masson; 1995.

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